Es frecuente que durante el verano cambien nuestros hábitos saludables. Cambiamos el gimnasio por la terracita, el agua por la cerveza, la fruta por los helados y la alimentación equilibrada por una alimentación mas procesada y normalmente, menos sana.

Si este es tu caso, te damos las claves para que retomes las buenas costumbres alimenticias y te sientas mejor:

NO PASES HAMBRE

Uno de los principales problemas a la vuelta de las vacaciones, es que queremos quitarnos los kilos extras como sea. Pero en ocasiones las dietas nos proponen unas las raciones tan pequeñas o el horario de comidas es tan restrictivo, que se pasa hambre. Y esto, lejos de ayudarnos, contribuye a que nos demos atracones, abandonemos la dieta o estemos obsesionados todo el día con la comida. Si quieres recuperar el equilibrio las raciones deben ser moderadas y debes evitar comer «muerto de hambre». Si lo necesitas, puedes comer una pieza de fruta o unos frutos secos entre comidas.

SELECCIONA BUENOS ALIMENTOS

Para retomar una alimentación saludable no es necesario comer alimentos light o de dieta. De hecho es mucho más sano y recomendable los alimentos  naturales como pueden ser las frutas, verduras, pescados, carnes magras o legumbres. Te recomendamos que elimines de tu menú los alimentos procesados (“comida basura”, precocinados, bollería industrial…) porque además de contener muchas calorías son nocivos para tu salud, tanto física como psicológica.

ORGANIZA Y COCINA TU MENÚ CON ANTELACIÓN

Si no quieres lanzarte a la nevera o la despensa al llegar a casa y comer lo primero “que pilles”, que suele ser lo más calórico, te recomendamos que pienses, y si puedes cocines, con antelación el menú. Así no sólo tomarás unas cantidades apropiadas sino que además, comerás de una forma mucho más saludable. Para no aburrirte de comer siempre lo mismo, rota el menú cada 4 o 5 días e introduce nuevas recetas. Comienza por aquellas opciones saludables que más te atraigan para facilitarte la tarea.

ESCUCHA A TU CUERPO

Otro problema que nos solemos encontrar es que nos obsesionamos tanto con la pérdida de peso o con seguir al pie de la letra la dieta, que olvidamos lo más importante que es escuchar a nuestro cuerpo. No todas las personas necesitan ingerir las mismas calorías, hay a personas que unos alimentos le sientan mejor que otros… Si quieres adquirir un buen hábito de alimentación es preciso que estés atento a las señales que te manda tu cuerpo como la sensación de hinchazón o hambre.

HAZ EJERCICIO FÍSICO

El deporte es una excelente herramienta para mantenerte sano. Los ejercicios aeróbicos como la natación o caminar a paso ligero son una buena opción, ¡aunque tú decides! Márcate como objetivo emplear al menos 30 minutos de tu día para moverte un poco. Además no olvides que el hábito del deporte reduce el estrés y mejora tu estado de ánimo.

CUIDA TU SUEÑO

Son muchos los estudios los que relacionan la mala calidad del sueño con nuestros hábitos alimenticios. Por ejemplo cuando dormimos mal es frecuente tener más apetito de lo normal. Es importante que cuides el tiempo y la forma en la que duermes. Todo lo que necesitas saber sobre el sueño te lo contamos aquí

APRENDE A COMER

La vida frenética que llevamos no favorece unos buenos hábitos alimenticios pero aprender a comer, es casi tan importante como el tipo y la cantidad de alimento que ingerimos. Aquí van algunas ideas que te pueden ayudar:

  • Come siempre en el mismo sitio y come sentado.
  • Lleva a la mesa sólo lo que vas a comer y si es posible, sírvelo en tu plato.
  • No hagas otras cosas al mismo tiempo (ver TV, chatear, leer…) Disfruta del momento, saborea los alimentos, céntrate en las texturas…
  • Come despacio y mastica bien. ¡No engullas!

PLANTEATE OBJETIVOS REALISTAS

Si quieres asegurarte no volver a los malos hábitos, debes tener paciencia y procurar que los cambios sean graduales. Establece metas a corto plazo porque además de resultar mucho más sencillo, es mucho más motivante. Por ejemplo: reducir el consumo de helados a uno por semana.

CONTROLA TUS PENSAMIENTOS BOICOTEADORES

Uno de los principales obstáculos para instaurar un nuevo hábito son los pensamientos boicotadores, es decir, los pensamientos negativos del tipo “no voy a ser capaz”, “soy un desastre, ¿cómo he podido descuidarme tanto?”, “el esfuerzo no va a merecer la pena”… Y la desmoralización que provocan estas ideas te pueden dificultar que consigas tu propósito. Hay que ser prudente y poco a poco, como ya hemos dicho, pero con expectativas positivas y una actitud optimista ¡Si quieres, puedes!

TRÁTATE CON CARIÑO

Recuperar o instaurar un nuevo hábito no siempre es fácil. Es probable que metamos la pata y no cumplamos a raja tabla todo lo que nos habíamos propuesto. Ante estos pequeños errores, trátate con amabilidad y aprende de ellos para no volver a cometerlos.

Mucho ánimo y recuerda que:

“Cualquier cosa que valga la pena conseguir merece que se trabaje por ella»   Dale Carnegie

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *